El apocalipsis según mi nombre y otros poemas de Elaine Vilar Madruga

El apocalipsis según mi nombre

 

 “La verdadera expresión es la del árbol.”

Grotowski.

 

toda mi esencia es la del árbol

y por eso

muerdo la boca de la tierra

mientras los dientes se me cubren

del miedo ajeno hacia otros dientes.

dios me dio nombre.

dios me (des)nombra.

la eternidad es la esencia del árbol aquel

que plantamos

sin otra esperanza de llenarnos las manos

con un premio.

la eternidad es la esencia del árbol:

dios nos mira desde la copa

dios es un pájaro

ha creado un nido en mi cabeza

me ha llenado de hojas y de nieve

me ha llenado de ramas y de huevos.

dios busca mi esencia

y me (des)nombra.

vomita en mi garganta.

es una madre gigante

atormentada

en el nido donde han muerto los huevos

(algo se pudrió dentro de mí).

 

esta es la soledad de la que hablaban

clarice lispector

                                   y faulkner

                                                           y shakespeare.

esta es la muerte de la que hablaban todos

                                                             el quiste entre mis huesos.

dios viene y me desmonta las caderas

encuentra la podredumbre y me desdice.

mi nido envejece con los días

algo se me pudre entre los dedos.

 

qué.

             algo.

                          qué cosa.

                                               algo.

quién puede saber qué es lo podrido.

dios omnisapiente lo adivinaría

pero Él no me recuerda:

dieciséis de abril/ dos mil once,

cuatro de mayo/ mil novecientos veintinueve,

catorce de junio/ dos mil treintaisiete

qué importan las fechas ni los ojos.

 

hoy

            simplemente hoy

a las cinco y veintinueve de la tarde

mi Dios ha muerto.

 

 

Que no olvides

 

                                                                                              A mi hermana Wendy.

 

que no olvides la secreta esclavitud de la mandrágora

en el pecho del cabalista como una flor de incógnitas.

 

que no olvides la caja de hierro donde ocultaste al tigre

                                                          empapado en barro y en miseria:

                                 sombra.

                       

que no olvides                                                 estoy gritándote palabras

eso que no quiero dejar del otro lado.

confiar en desmemorias es jugarse el reloj entre paredes

cerrar los ojos.    

            

hoy estoy en el jardín japonés de mis abuelos      

                                        frente a las manos extrañas de los otros

y es todo igual    

                                             la misma forma/ el espacio/ el tiempo/ el juego.

 

que no olvides

la lentitud de los barcos en ciudades de madera

empedrados barcos de adoquines

empedrados barcos sin piernas

que están aquí como tantos.

 

que no olvides el grito              la jauría.        

 

estoy desnuda entre los dedos de los árboles

hecha vidrio entre los dedos de los árboles y ellos dentro de mí como saetas de hojas y de limo y de verde lubricación de savia.

 

que no olvides el grito,

                                                  digo siempre:

 

lo que arde.

 

 

 

 

 

 

Yo quería ser shihiro, un personaje de miyasaki

 

(once upon a time)

 

mi nombre bordado en la nada

                                                              color turbio

el tramo del puente destruido en una avenida cubierta de polvo.

 

allí encontré a los muertos

a la tortuga gigante

a mis abuelos mis hijos mi perra                                  

 

allí encontré mi nombre:

el lazo azul de la jauría que me uncía a los nidos.

 

yo era mi nombre.

 

mi cabeza unía al norte más allá del río con el sur.

el río se llevaba las palabras con una mueca inocente

(se escondía entre las cosas).

 

sobre las aguas corrió el último tren entre pitazos.

mi nombre enredado en los raíles

como todo lo perdido.

 

 

 

La explicación de por qué en mi familia no nos tiramos fotos juntos

en el fin del mundo

 

abrí la boca del fango y miré adentro:

raíles                      un tren de tierra mojada.

encima de él estaba mi madre     tenía solo dos días de nacida y todo el tiempo del mundo en uno de sus pulmones inflamados     mi abuela la llevaba entre los brazos     mi abuelo era el maquinista del tren    

un negro portentoso que arrojaba agua y carbón en la boca de la muerte            

 

mi padre era

       un fantasma un manchón en las paredes una huella de agua un renacuajo

que murmuraba palabras imposibles

(nunca pude verle el rostro).

 

todos querían tomarse una foto conmigo.

 

dijeron baja       yo no quise     tendría que abandonar mi refugio caluroso justo en la boca del fango para marchar junto a las sombras.

ellos insistieron             mi abuelo negro manejaba cada vez más rápido aquel tren/universo tren/tiempo tren/familia           mi abuela le cambiaba los pañales a mi madre       mi madre lloriqueaba como solo saben hacerlo las niñas de dos días        el tren pitaba azul y rojo por todos lados        ellos querían verme allí abajo junto a mi padre en la mancha de la pared       

querían la foto

 

mi abuelo intentó agarrarme una pierna para arrancarme las palabras

mi abuela intentó cogerme del pelo                                                                     

                                                               quitarme el tiempo

mi madre lloró junto a mi médula

mi padre-pared-fantasma decía adiós con las manos llenas de hollín.

 

yo cerré la boca del fango y me quedé sola.

 

Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989). Narradora, poeta y dramaturga. Licenciada en Arte Teatral, especialidad Dramaturgia por el Instituto Superior de Arte (ISA). Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ganadora de diversos premios nacionales e internacionales. Su obra ha sido editada en antologías a lo largo del mundo.

Su obra ha sido traducida al francés, portugués, italiano e inglés, y publicada en diversas antologías en España, Inglaterra, Italia, Venezuela, Argentina, Uruguay, México, Estados Unidos, Chile, Brasil, Puerto Rico, Australia, Ecuador, El Salvador, Ecuador y Cuba.

Cultiva los géneros de novela, cuento, poesía, literatura fantástica y de ciencia- ficción, teatro, literatura para niños y jóvenes.